
“La trasmutación de Magnolia”
“La actitud esencial ante un poema, para que él nos hable, nos entregue su esencia poética, no es buscar sacar algo, sea una definición, un concepto, una respuesta, sino la de abrirse al poema como ante una totalidad, un mundo verbal que se conjuga en sí mismo, dentro de sí. Es saber que la poesía no describe al mundo, inscribe un nuevo mundo, abre perspectivas, alternativas… instaura nuevos sentidos. Los crea.
Sentidos, no significados; la pregunta sobre qué dice la poesía no es la pregunta sobre el significado sino sobre el sentido, es aquello que no dicen las palabras pero se dice en las palabras, aquello que más que decirse hace que lo diga yo. No se trata de qué dice la poesía sino qué me hace decir sobre mí, sobre el mundo, la vida: no qué dice sino qué enciende, que alumbra.
Tampoco se trata de sacar algo de un poema, de quedarme con una idea, se trata de que me saque, me saque del mundo mental en que solemos encerrarnos. Me saque del mundo pragmático y utilitario para ponerme en otro lugar: ponerme en un mundo abierto, o en lo abierto del mundo que es lo que la poesía expresa, expresa y abre, expresa abriendo”. Hugo Mujica (sacerdote – poeta)
Este espectáculo quiere ser mirado, escuchado, sentido, sin para qué. No buscamos informar acerca de algo, no buscamos “que se entienda”, pero sí buscamos que revele lo propio de si, que encuentre en el espectador alguien que pueda entrar en el juego de esta puesta, desnudo de razonamientos y certezas.
Construimos este espectáculo con un espíritu meditativo, y el misterio de la obra de teatro se reveló en los cuerpos de los actores, descubriéndonos en este “no lugar” llamado Magnolia donde cinco personajes siguen el hilo del camino del héroe y se vacían, silencian y transmutan.
Ciela Asad
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